Lo primero de todo es dejar esto claro: fumar es muy malo para la salud. Insisto: fumar, caca. El gobierno lleva tiempo ensayando leyes para erradicar este vicio de los lugares públicos, preocupado, sobre todo, por los llamados fumadores pasivos; es decir, por aquellos que respiran el humo de los demás, exponiéndose a los estragos del tabaco sin beneficiarse del gustirrinín que produce. Porque donde hay vicio, hay gustirrinín, que uno no conoce a nadie adicto al aceite de hígado de bacalao.
Por primera vez, el máximo responsable de una empresa tabaquera da su visión sobre la reforma de la Ley Antitabaco. Gareth Davis, consejero delegado de Imperial Tobacco -el dueño de Altadis-, avisa de esta forma del impacto en el empleo que acarreará la futura prohibición de fumar en espacios públicos cerrados y que "no afecta al consumo".
Dominga Sena - Cafetería Gabi
No estamos conforme con esta ley porque los que trabajamos en hostelería perdemos clientes. Hay que dejar que los clientes fumen en la parte destinada a ellos. Yo como fumadora, tampoco voy a ir a tomarme una copa o un café para quedarme fuera fumando un cigarro.
Nos va a perjudicar más que beneficiar. Sobre todo con los partidos de fútbol puesto que no se entiende estar 90 minutos sin poderse fumar un cigarro. Lo mejor es hacer unos establecimientos donde se pueda fumar y otros en los que no, dónde se indique en la puerta la situación del mismo.
El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Juan José Güemes, teme las consecuencias por la nueva Ley Antitabaco de la ministra Trinidad Jiménez
El Club de Fumadores por la Tolerancia es una entidad privada sin ánimo de lucro. Esta constituido por fumadores y no fumadores que creen en la tolerancia como elemento de convivencia. No pretende conseguir que la gente fume más o incrementar el número de fumadores, quiere que no se limiten las libertades individuales de hacerlo.